Catàrsia surge de la confluencia de nuestras inquietudes, experiencias y vivencias

Hemos crecido y aprendido en un entorno que constantemente nos señala y nos mira de reojo, nos exotiza, nos sexualiza y nos acosa física y verbalmente. Somos cuerpos racializados en una sociedad que alude al discurso de la igualdad de todas las personas mediante la negación de nuestras diferencias y singularidades, buscando la alineación con el pensamiento y los saberes culturales y epistemológicos de la hegemonía euroblanca.

Hemos crecido y aprendido siendo poco filipinas, chinas, japonesas, pakistaníes, catalanas, españolas. Nuestros entornos nos exigen pertencer a, y a la vez nos reprochan por no pertenecer suficientemente bien. Nos fuerzan a ubicarnos en un lugar u otro, entendiendo estos lugares como identidades estáticas y monolíticas que son, a nuestro entender, formas de entenderse a una misma totalmente insostenibles: no nos dividimos, no somos porcentajes, no somos partes. Somos holísticas, somos filipinas, chinas, japoneses, pakistaníes, catalanas, españolas. Porque no hay una sola manera de ser ni una sola manera de ser correctamente.

En febrero de 2018 nos empezamos a organizar para acompañarnos, para amarnos, abrazarnos. Para aprender y crecer, pero también para actuar y transformar nuestro entorno. A nuestra manera, a nuestro ritmo, con nuestros pasos.

Porque esta vez se trata de nosotres, para nosotres

¿QUÉ HACEMOS?

  1. Catarting. Encuentros abiertos para acompañarnos y cuidarnos entre nosotres, normalmente los viernes por la tarde. ¿Te gustaría venir? ¡Contáctanos!
  2. Furiasia.
  3. Teatro foro «8M – ¿feminismo interseccional?»
  4. Actividades (charlas y talleres) a jóvenes de ascendencia asiática y/o racializadas y a profesionales que trabajan en ámbitos socioeducativos