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Barcelona, a 2 de diciembre de 2020

Sr. Albert Sáez, director de El Periódico:

Desde la asociación Catàrsia nos dirigimos a usted y en especial al Sr. Carlos Márquez Daniel, redactor de la noticia que nos ocupa, por una publicación hecha en vuestra plataforma digital el pasado 20 de Noviembre. Esta noticia, titulada “Filipinos: la comunidad silente de Barcelona”, donde hablan de su presencia en la Ronda Sant Antoni, nos ha causado profunda indignación. Primeramente, por el lenguaje y tratamiento racista explícito e implícito, así como la escasa calidad de la información y de la labor de investigación hecha. Entre otras cosas se sirve de una única fuente, que para nada representa lo que muchxs filipinxs piensan y que, desde luego, a nuestro entender contradice el tipo de periodismo que busca informar de manera objetiva y que para ello debería contar, como mínimo, con cierta pluralidad de voces y puntos de vista. 

Entendemos que vuestro objetivo, como medio de difusión ampliamente conocido que sóis, es intentar ofrecer al público información de calidad y fiel a la realidad que nos envuelve. Es por ello, que nos sorprende el tratamiento y la falta de profesionalidad que emana esta noticia.

A continuación, pasamos a detallar los motivos por los que nos vemos obligadas a responder a esta publicación:

  • El artículo usa un lenguaje extremadamente paternalista y en algunas ocasiones se pueden leer comentarios ofensivos completamente gratuitos: “que estén todos juntitos tiene su explicación” (nota informativa: también hay mucha presencia en Zona Franca, Hospitalet, etc…), “se les reconoce, a pesar de la mascarilla, por su pasión por las gorras y porque, no nos engañemos, no son muy altos” (información nada relevante, ofensiva y que refleja profundo desconocimiento)
  • Se da a entender que la comunidad filipina es machista. No solo el redactor lo recalca “son también ellos los que cada día se reúnen en este paseo. Ni una sola mujer. Fuman y aprovechan el wifi de un bar cercano”, sino que la única fuente consultada así lo legitima: “es un pueblo muy reservado, discreto y trabajador», pero también machista, hasta el punto de que a las niñas se las educa para que aguanten lo que sea», lo cual es aún más grave. 

Aconsejamos mirar más detalladamente ese paseo, sin mucho esfuerzo podrían haber observado que no solo hay hombres, sino que hay una gran cantidad de mujeres sentadas en los bancos y las plazas colindantes, incluso tomando algo en las terrazas y bares de las cafeterías. Si existen algunos grupos donde solo se reúnen hombres, no quiere decir que no haya una interacción o grupos mixtos . El desempleo en la comunidad afecta en mayor medida a hombres que a mujeres. La hostelería es un trabajo inestable y muchas veces temporal, con contratos cortos o con horarios partidos. Además, es uno de los sectores especialmente afectados en el contexto actual de pandemia. Las mujeres tienden a encontrar empleo como trabajadoras del hogar y del cuidado, tarea que ocupa casi todo el día. Asimismo, muchas trabajan un tiempo como internas, por lo que apenas disponen de tiempo libre. 

Por otro lado, cabe recordar, que el tejido asociativo filipino en Barcelona (más de 25 asociaciones) está prácticamente liderado en su totalidad por mujeres (una de ellas es la fuente a la que se consultó para el “artículo”). Muchas de ellas son las principales proveedoras económicas de los hogares y tienen un gran poder de decisión, tanto dentro como fuera de sus familias. Obviamente, como pasa en todas partes, el patriarcado y el capitalismo impone unas lógicas de género que deben  revisarse de manera urgente, véase el caso catalán/español como ejemplo de todo el trabajo que aún queda por hacer. Y por último, a ninguna de nosotres nuestras familias nos han educado para “aguantar lo que sea” como dice el artículo, muestra de ello es esta respuesta. 

  • El escrito reproduce la idea colonial de salvajismo que deshumaniza, exotiza y banaliza los problemas de racismo histórico y estructural a la que las personas tienen que enfrentarse (no solo lxs filipinxs) cuando migran a países del Norte Global. Podemos leer, “ tienen muy arraigada la cultura de la supervivencia tribal”, como si el intentar sobrevivir en un sistema opresor requiriese de una especie de instinto o cultura heredada solo por ser filipinx y que además te asegura el éxito, borrando toda diversidad de situaciones y achacándolo a algo supuestamente biológico. No hay nada más racista y colonial que presuponer esto. 

Además, tanto entrevistador como entrevistada, en varias ocasiones, recalcan estereotipos ya muy manidos sobre lxs filipinxs (y asiátiques en general) como que solo nos relacionamos entre nosotrxs: “es como la ONU pero solo para filipinos”, “en pisos de filipinos, por supuesto. Son tan suyos que tienen incluso sus propias iglesias, y su cura filipino”, “ siempre entre la comunidad filipina”. Donde el artículo ve una especie de “sectarismo”, nosotras vemos solidaridad y apoyo mutuo entre kababayans (paisanxs). Especialmente ante la dificultad de adquirir competencias linguïsticas debido a la gran carga de horas laborales que soportan y a la naturaleza de sus trabajos, dentro de casas o cocinas, únicos lugares donde pueden encontrar trabajo y que no requieren dominar el idioma cuando son recién llegadxs (y no precisamente para evitar hablar castellano o catalán, como opina la testimonio). 

  • Por último, y para colmo, la entrevistada estigmatiza el barrio del Raval cuando dice que “yo siempre les aconsejo salir del Raval, porque si no, aunque termines en la universidad, todo te lleva a lo mismo: un restaurante, una casa o un hotel». Hay muchxs jóvenes, y hablamos por propia experiencia, que nacimos, crecimos y/o vivimos en el Raval (barrio que apreciamos y consideramos nuestro hogar), con estudios superiores y con profesiones diversas (algunes en el mismo barrio). Nosotras diríamos precisamente lo contrario: ¡Jóvenxs, quedaros en el barrio que es donde más hace falta inversión, tanto de recursos económicos como de saberes de personas que conozcan a lxs vecinxs y su día a día!

En conclusión, no somos personas silentes ni invisibles. Nos silencian e invisibilizan. Nos relegan a trabajos que puedan ocultarnos del acoso policial, que amparado por una Ley de Extranjería racista, impide la regularización administrativa y la normalización de las vidas de muchas personas migrantes. El impacto del colonialismo español nos construyó como personas “sumisas y serviles”, imaginario que a día de hoy se sigue reproduciendo a través de la explotación de las personas migrantes en puestos con escaso prestigio social, como por ejemplo, el sector de los cuidados. 

Es por todo ello, que exigimos una disculpa pública por parte de El Periódico y el redactor de la noticia a toda la comunidad, su retirada y el compromiso por parte de este medio a cuidar el tratamiento y la veracidad de su información para futuras publicaciones, así como instamos a velar por la profesionalidad de sus redactorxs.

6 thoughts on “Carta abierta a El Periódico

  1. Yo estaba presente cuando el entrevistador y la entrevistada hablaban de sobre la comunidad filipina en Barcelona,es un articulo torcido y manipulado por parte del redactor,asimismo,estropea la imagen de la entrevistada que dudo la colaboracion con su redaccion,un articulo que hace brotar el odio,recelo y la inquietud dentro de nuestra comunidad,el resultado de esto es que ha puesto usted en un muy mal lugar la ebtrevistada,una cosa irreparable,sera usted un diario que fomentan las mentiras con tal de vender?exigimos la retirada del articulo y una disculpa publica por parte del redactor y con quien trabaja,un articulo de muy mal gusto,torcido,machismo,racista que fomentan el odio.

  2. Ojalá que lo echen por tonto por publicar cosas tan poco profesionales, ¿Qué pasa que no puedo ser mas alto qué tu? ¿Somos menos por no ser españoles o qué? Probablemente se muchas cosas que no sabes y la cosa mas básica que nos inculcan a los filipinos desde nacimiento es el Respeto pero si nos faltas el respeto, no nos vamos a quedar callados. SE VÉ QUE TU NO SABES LO QUE ES.

  3. Quedo atónito y avergonzado como español por este ataque racista y xenófobo de sesgo sorosiano y globalizador.

    Resulta delirante ver como una comunidad como la filipina de corte cristiano adscrita a valores como la familia, el pacifismo, la tolerancia, el mérito al trabajo y los lazos de comunidad en torno a una identidad y una religión, despiertan por parte de la prensa estas reacciones de intolerancia y menosprecio.

    Me parece una vileza el presentar a los filipinos como una comunidad retrógrada y marginal ya que, y al igual que los latinoamericanos, son nuestros hermanos de ultramar con los que compartimos nacionalidad durante más de cuatro siglos.

    Para terminar, y con respecto a la citada iglesia de San Agustín: la misa se recita en Tagalog, español e inglés indistintamente, en directa yuxtaposición, por ejemplo, con mezquitas como la de la calle hospital (a escasos 200 metros) donde se viste chilaba, se reza en árabe y se dejan fuera a las mujeres pues éstas no pueden compartir espacio de rezo.

  4. Es una verdadera pena ver artículos como este.

    Nos queda a todos mucho por avanzar por haber nacido en una sociedad tan racista. Creo que la mejor manera de empezar es reconociendo nuestros errores y pidiendo disculpas.

    Ojalá no lo vuelvan a repetir, me avergüenzo de corazón de vivir en un país donde incluso periódicos piensen que esto está bien. Estoy con vosotros.

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